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El miedo es un estado emocional activado
por estímulos específicos externos que provocan conductas
de evitación, defensa y huida.
El temor puede ser activado como repuesta innata por ciertos estímulos
externos como ruidos fuertes, o el dolor o la pérdida de la base
de sustentación
El influyente psicólogo J. Watson sostenía en 1924 que estos
son los únicos estímulos que permiten hablar del miedo como
instinto, y que la mayoría de las respuestas de temor, son adquiridas
por condicionamiento
(El condicionamiento es la forma de aprendizaje asociativo que da por
resultados cambios en el comportamiento del organismo como consecuencia
de su exposición a ciertas relaciones temporales entre sucesos)
Los trabajos de los etólogos Korand Lorenz y Niko Tinbergen ya
nombrados en este Seminario, demostraron que existe una variedad de "Estímulo
Señal", con los cuales los animales tienen un temor innato.
Entre ellos están las siluetas del halcón (Tinbergen 1951)
y ciertos rasgos de la figura del Búho (Hindi 1954).
El temor a las serpientes parece innato en diversos primates, incluido
el hombre(Hebb 1946)
Por otra parte hay también abundante constancia de que el temor
puede ser adquirido, por aprendizaje (RomHarré y Roger Lamb 1983
a 1986)
Aparte del repertorio de lo innato, o sea de repuestas a estímulos
atemorizantes, muchos animales pueden aprender estímulos neutros,
y aprender nuevas respuestas para evitar estímulos atemorizadores,
esto se logra con el Condicionamiento Clásico o por Asociación.
Muchos psicólogos estiman que la adquisición de nuevas pautas
de "evitación" se produce en dos etapas:
En la primera el animal aprende a temer determinados estímulos
ambientales como resultado de la asociación constante con situaciones
adversas
En el medio natural, por ejemplo, puede ocurrir que un animal vea reiteradamente
a un predador, cuando se alimenta en un lugar particular, y por consiguiente
adquirir, por condicionamiento, temor a ese lugar de alimentación.
En la segunda etapa, aprende a impedir o eliminar el temor.
Un pájaro que ve repetidas veces a un gato en un jardín,
puede adquirir temor a ese jardín, pero puede evitar la reacción
al temor simplemente renunciando a visitarlo.
El temor tiene un aspecto emocional importante en el orden de la comunicación.
El perro por ejemplo atemorizado, incrementa la actividad de su sistema
nervioso, como la aceleración del ritmo cardíaco, la defecación,
la piloerección (pelos erizados) y el sudor
Esta actividad va frecuentemente acompañada de posturas y expresiones
faciales propio de los caninos.
El miedo produce un efecto paralizante e incluso puede presentar una
pérdida de sensibilidad,
Podemos afirmar que perros con timidez no son recomendables adiestrar,
sí tratarlos por problemas de conducta, buscando atenuar sus síntomas.
Debemos cuidar, que no se produzcan situaciones "de miedo prolongado"
dado que pueden afectar físicamente al perro, estas afecciones
casi siempre tienen incidencia en el orden gástrico
Hay test, para determinar el grado de timidez en un cachorro, mediante
el uso de juguetes (estacionarios o de movimiento) (León Whitney)
Si a un perro tímido en caso de agresión lo castigamos cada
vez que lo manifieste (a fin de disminuirla), el tratamiento no tendrá
éxito, sino que incluso aumentarán los ataques, ya que el
dolor es un estímulo desencadenante de la agresión
El efecto traumático del castigo es muy severo y puede lograr dañarlo
permanentemente
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