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Sexto Sentido
Las supuestas propensiones clarividentes de los animales ha sido objeto de creciente atención científica desde principio del siglo pasado
Aún antes de la Revolución Rusa el fisiólogo ruso Betcherev estaba convencido de que los animales podían poseer facultades telepáticas y a la vez ser influidos mentalmente por seres humanos
La unión Soviética prosiguió tales investigaciones después de 1917, mientras que en los EEUU el estudio de los poderes secretos de los animales llámese, telepatía, precognición y otras similares indujeron al extinto profesor John Rhine de la Universidad de Ruke, a publicar en 1929 sus investigaciones
Según el historiador romano Plutarco, en las leyes y preceptos tradicionales de Triptolemo, a quien en la mitología griega le atribuyen la invención del arado, figuraba el mandamiento “honra a tus padres, venera a los dioses, no hagas daño a los animales”
No hay duda que en el mundo antiguo las cualidades místicas de los animales eran plenamente reconocidas
En la religión egipcia y en otras, los animales eran venerados como dioses, mientras que algunos dioses eran mitad animales y mitad humanos
En Etiopía fue gobernada en un tiempo por un perro rey, llegándose al extremo de ataviar con un manto y ponerle una corona de oro
Se entendía que sus edictos y respuestas eran indicados por su ladrido y los golpes que daba con la pata, interpretada por un séquito de sacerdotes
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En lo referente a la insólita afinidad existente entre seres humanos y algunos animales y las cosas extraordinarias que son capaces de hacer los animales para demostrar su lealtad y afecto, el científico francés Charles Graven pregunta: ¿Cómo se forma tales afinidades entre hombres y animales? ¿Qué otra teoría fuera de la telepatía, podría explicar semejantes fenómenos?
La mayoría de los dueños de perros y los criadores y en especial los adiestradores han sentido actitudes no fáciles de explicar en ellos |
No hay dudas de que los humanos son proclives a pequeños movimientos involuntarios de los que no tienen conciencia, aunque los animales lo perciben con rapidez, pero hay abundantes pruebas de que los perros son realmente capaces de leer la mente de los seres humanos, y captar sus pensamientos
A veces hacen lo que corresponde incluso antes que los pensamientos sea formulados
En 1962 en su discurso residencial de la Sociedad Psíquica, el Doctor Gilbert Murray preguntó ¿No existe algún tipo de telepatía?, no estamos en presencia de una sensibilidad compartida, no muy distinta de la que siente un perro, cuando comparte la ansiedad o la preocupación de su amo.
Un zoólogo el Doctor Maurice Burton realizó en cierta ocasión un experimento simple de telepatía con su Boxer, Jason
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Esperó que Jason se hubiera dormido en un sillón; luego le pidió a su hija quién se encontraba en otro cuarto, que en determinado momento llamara mentalmente al perro.
A la hora exacta que habían convenido el perro se despertó, saltó del sillón y acudió junto a la niña.
Todo había ocurrido en silencio
Vladimir Durov científico soviético, y experto en entrenar diversos tipos de animales, ideó un método que le permitía impartir órdenes a los perros por medios telepáticos, sin hacer ruido ni señales de ningún tipo
Imaginaba vivamente lo que deseaba que hiciera el perro – acercarse a él, sentarse, y ladrar- en la mayoría de los casos, sus perros cumplían lo ordenado en el preciso momento y de la manera exacta
Durov notó que había un factor tiempo no explicado, ya que en algunas oportunidades el perro no hacía lo que se le pedía, sino lo que el entrenador había pensado antes de cambiar la orden
Además, si la orden no verbalizada provocaba una reacción emocional, esta se repetía
Se lo podía llamar un caso de “aprendiz de hechicero”, en el sentido que el experimentador no podía hacer cesar fácilmente lo que había provocado, aún cuando su orden inicial ya se había obedecido.
Un ejemplo de tipo de reacción mencionado anteriormente fue aquel en que el perro se le había ordenado que ladrara violentamente a un animal embalsamado
El Doctor Betcherev entre otros científicos, confirmó las conclusiones de Durov de que entraba en juego una especie de “sexto sentido”
Notó que los perros obedecían las órdenes de Durov aunque él no se hallara presente, excluyendo de ese modo toda posibilidad de que pudieran estar respondiendo a alguna señal involuntaria hecha por él
El laboratorio del Doctor Durov, que contaba con patrocinio estatal, se concentró en buena medida a esta cuestión de la telepatía y la comunicación telepática con animales
Durov no trabajo solo sino en colaboración con un numeroso grupo de científicos y ya en los primeros pocos meses de existencia del laboratorio se efectuaron 1.278 experimentos telepáticos con perros, de los cuales 696 tuvieron éxito y 582 fracasaron
Una evaluación científica realizada con estricto criterio estadístico bajo la supervisión del Profesor L.K Lakhhtin llevó a descartar cualquier posibilidad que esos resultados pudiesen atribuirse al azar
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